dissabte, 23 d'octubre de 2021

Biografías: B

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Cos
BELLVER, Blas (1818-1884) BELLVER, Blas (1818-1884)

A los trece años, después de dejar los estudios y dedicarse al comercio, entró como aprendiz en València en la imprenta de Catalina Rius, viuda de Manuel Monfort, de la ilustre familia de impresores. En 1836 volvió a Xàtiva y abrió un pequeño taller. En 1840 estampó el primer opúsculo del que tenemos noticia: el programa de una celebración setabense. A fuerza de tenacidad consiguió, en palabras de su mejor biógrafo, Constantí Llombart, “imprentar de una sola vez todos los colores que entraban en la impresión que él aplicaba”, según el procedimiento de la cromolitografía. Desde entonces, su marcha ascendente será constante, sustituyendo poco a poco la maquinaria vieja e incorporando en su establecimiento los avances que le brindaba la técnica: máquinas movidas por agua y vapor, después el gas, más tarde por la electricidad, aparejos de estereotipia y galvanoplastia, plegadores mecánicos, etc.

Su prestigio editorial estuvo vinculado sobre todo a la elaboración de unos cartapacios para la introducción caligráfica de los escolares —cuadernos de instrucción pública llevaban como título—, que hacía totalmente en su fábrica a un ritmo industrial. Se especializó en ediciones relacionadas con la enseñanza, por la problemática de la que sintió un vivo interés, así como catecismos religiosos, cromos, pliegos de soldados, calcomanías y estampas. También tuvieron gran difusión los coloquios, las aucas y los folios sueltos. Con otra ambición sacó a la luz periódicos, como La Fortuna (1844), El Setabense (1848) y La Correspondencia del Júcar (1870) y algunos libros como Xàtiva. Memorias, recuerdos y tradiciones de esta antigua ciudad (1857), de Vicente Boix. Esta actividad le valió elogios y premios, como el que le concedió por su afán innovador la Sociedad Económica de Amigos del País de Valencia, y distinciones, como la de ser nombrado impresor de la cámara del rey de España.

También tuvo Bellver veleidades literarias en la línea de Bernat y Baldoví, imitando su tono festivo y, a veces, desvergonzado. Algunos títulos serían: Versos alusius á la peixca de Aladroch (1865), Eclipses del matrimonio (1867), Escenas de Carnaval, El vendedor de estudiantes (1868), Una serenata, Juguete lírico dedicado a Játiva y sus mujeres (1877), ¡Pobra Eixátiva! (1879), Gran fira en la ciutat d’Eixàtiva, en el dies 15, 16 i 17 del mes d’Agost de 1879 (1879)… Pero la mayor notoriedad de Blas Bellver en el campo de las letras fue gracias a los libros de falla: La creu del matrimoni, representá en la falla de la plasa de la Trinitat en l’añ 1866, opúsculo de unas sesenta páginas, “cuento fantástic, un viatge a l’infern”, por el cual fue excomulgado por el arzobispo de València.

A lo largo de su vida mantuvo vivas polémicas en la prensa local, siendo claras sus posturas anticlericales, pero desde un profundo sentimiento cristiano, y de defensa del valenciano:

“Qu’en esta llengua
parlaren
Ausias Marc, Chaume
Febrér;
hasta els reis en Corts
la usaren,
també sen Vicent
Ferrer.”

BLASCO GOZALBO, Antonio de P. (1849-1901) Blasco Gozalbo.jpg

La vida de Antonio Blasco Gozalbo estuvo ligada a sus estudios de Derecho y a su labor como jurista en nuestra ciudad: fiscal del Juzgado de Primera Instancia, magistrado de la Audiencia de lo Criminal, juez municipal, decano del Colegio de Abogados y vocal municipal de Sanidad.
Sus inquietudes periodísticas le llevaron a ser director de los semanarios locales El Españoleto y La Opinión, así como a colaborar en diversos periódicos madrileños y valencianos en torno a temas jurídicos, crítica musical y tauromaquia.
En 1881, la Sociedad Económica de Amigos del País de Valencia lo premió por sus desvelos en favor de la cultura popular.

BLASCO SOTO, Francisco (1876-1919) Blasco Soto.jpg

Cursó estudios de Medicina en la Universidad de Valencia. Marchó a Madrid, donde ingresó en el Instituto Rubio y posteriormente realizó el doctorado. Fue discípulo de Ramón y Cajal, en cuyo laboratorio descubrió el microorganismo de la placenta previa.
Por enfermedad de su padre —el doctor Vicente Blasco— y a petición suya, abandonó una prometedora carrera investigadora y regresó a Xàtiva, en donde asumió la numerosa clientela de su padre. Fue nombrado médico titular del segundo distrito de la ciudad y, más tarde, entre 1909 y 1919, director del hospital municipal, así como subdelegado de Medicina en el distrito, inspector municipal de Sanidad y médico auxiliar militar. A lo largo de ese tiempo ejerció una incansable y desinteresada labor, llegando a costear incluso material quirúrgico del hospital, que, bajo su dirección, se convirtió en uno de los mejores de la provincia.
Falleció el 19 de abril de 1919, con tan solo 42 años, víctima de una infección vírica producida por contagio al cortarse con el bisturí con el que operó a un paciente. La manifestación de duelo en la ciudad fue absoluta, sobre todo por parte de la ciudadanía más pobre. Por sus méritos profesionales y humanos, el Ayuntamiento acordó dar el nombre de Doctor Blasco Soto a la calle situada entre la actual plaza de la Trinidad y la calle San Pedro, hoy denominada Ángel. En la actualidad, su nombre rotula una calle alejada del casco histórico en el que ejerció su labor, junto a la calle Gonzalo Viñes y otras también incomprensiblemente desplazadas: Blai Bellver y Poeta Chocomeli.
En 1931, la viuda del doctor Francisco Blasco Soto (Adela Soldevila) donó al Hospital Municipal su magnífica biblioteca médica, una excelente colección integrada por 881 volúmenes. Parte de ella (221 v.) integra, desde 1985, una de las secciones especiales del Fondo Antiguo de la Biblioteca Municipal de Xàtiva. Y en alguno de esos libros pueden verse en su interior sus anotaciones, sus iniciales o su firma.

BOIX, Vicente (1813-1880) BOIX, Vicente (1813-1880)

Nació en Xàtiva en la plaza de la Seo, número 5, junto a la antigua Farmacia Artigues, el 27 de abril de 1813, hijo de una familia muy pobre, que huyó de Valencia durante la Guerra de la Independencia.

Maestro de diversas generaciones de valencianos, testigo y protagonista de los inicios de la revolución burguesa, la guerra civil, la lucha entre progresistas y moderados y también de los principios del renacimiento cultural valenciano (Renaixença). Mantuvo un pensamiento próximo al demócrata, pero transigente con el régimen moderado, y un federalismo incipiente basado en la reivindicación de la identidad de Valencia y su derecho de autogobierno.

Vivió su infancia en la mayor penuria. Hizo sus primeros estudios en València, ingresando en las Escuelas Pías en 1827. Su personalidad, lecturas y reflexión lo llevaron al abandono de la orden religiosa. Participó en la primera guerra carlista, hizo varios viajes por Europa y, en 1839, se estableció en València como funcionario público.

Partidario de las ideas liberales, conspiró en favor del liberalismo progresista, ingresando en la Milicia Nacional y siendo nombrado secretario de la Junta de Salvación (1843). Al año siguiente fue comisionado para la catalogación del patrimonio artístico de la provincia de València.

En 1847 obtuvo la cátedra de Historia de la Universidad de València, y la de Geografía e Historia del Instituto de Enseñanza Media. En 1848 fue nombrado cronista de València y miembro de la Real Sociedad Económica de Amigos del País, y en 1853, académico de la Española de Arqueología, cargos a los cuales se añadirán posteriormente: socio de los institutos arqueológicos de Roma y Berlín, director de el Instituto Provincial de Enseñanza Media y presidente de la Academia de Arte de San Carlos.

Entre su producción historiográfica debemos destacar: Historia de la ciudad y Reino de Valencia (1845), Xàtiva. Memorias, recuerdos y tradiciones de esta antigua ciudad (1857), Apuntes históricos sobre los Fueros del Antiguo Reino de Valencia (1855), Memorias de Sagunto (1865), etc. Cultivó la poesía (Poesías caballerescas, 1850; Poesías líricas y dramáticas, 1851) y la novela histórica (El Encubierto de Valencia, 1852; La Campana de la Unión, 1866 y Omm-al-Kiram o La expulsión de los moriscos, 1867). Publicó también poesía en valenciano, firmando con el nombre de Lo Trobador del Túria. En 1877 fue mantenedor de los Juegos Florales de Barcelona, y en 1879 de los de València. Murió el 7 de marzo de 1880, y su entierro fue una impresionante manifestación de duelo de uno de los personajes valencianos más populares y queridos de su época.

BORJA, Tecla (143?-1459) Borja.jpg

Tecla de Borja, hija de Jofré de Borja e Isabel de Borja, fue hermana de Rodrigo de Borja (Alejandro VI) y sobrina de Calixto III.

No hay certeza de su lugar de nacimiento. Algunas fuentes afirmen que fue Gandía, otras Xàtiva. Lo cierto es que su hermano Rodrigo sí nació en Xàtiva; su madre, Isabel de Borja, vivió en ella hasta la muerte de su marido (1437), y, por otra parte, el ducado de Gandía no pasó a manos de los Borja hasta 1485.

Casó con Vidal de Vilanova, señor de Pego y Murla, del cual se quedó viuda y sin hijos. Miquel Batllori afirma(La familia Borja, 1994, v. 4, p. 23) que Tecla se pareció mucho a su madre —mujer decidida, sabia administradora de sus bienes y prudente regente de su baronía de la Torre de Canals— y que «fue la persona más culta de la familia Borja: En un tiempo en que a toda la corona catalano-aragonesa convivían luchas feudales y la lenta difusión del Humanismo, Tecla de Borja era aficionada a la poesía. Se conserva una, bastante delicada, en respuesta a los versos que le fueran dirigidos nada más y nada menos por Ausiàs Marc, secretario del duque real de Gandía, su ciudad natal, que más adelante pasaría a manos de los Borja».

Esta joven e inteligente mujer y notable poetisa murió el 29 de agosto de 1459 en Valencia, víctima de la peste negra.