diumenge, 18 d'abril de 2021

Biografías: G

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GANDÍA ORTEGA, Emilio (1866-1939) Emili Gandia.jpeg

Nació el 23 de enero de 1866, hijo de una modesta familia de labradores con cinco hijos. Su madre murió cuando él era pequeño, por lo que estuvo criado en casa de su hermana mayor. En 1886, con 20 años, marchó a Barcelona, ​​muy posiblemente en busca de las oportunidades laborales generadas al calor de la Exposición Universal de 1888 (en un momento de profunda recesión económica de nuestra ciudad). En Barcelona realizó el servicio militar, destinado como ordenanza en casa del marqués de Alella. Este, cuando se licenció en el ejército, lo recomendó para trabajar en el Ayuntamiento de Barcelona, ​​donde realizó diferentes trabajos subalternos en el Palacio Real de la Ciudadela —hoy sede del Parlamento—, del que fue posteriormente conserje (1899), conservador (1901) y, cuando en él se creó el Museo de Arte y Arqueología, primer conservador de este museo (1903).
La figura de Emilio Gandía está ligada fundamentalmente a las tareas de excavación de la ciudad grecorromana de Ampurias entre 1908 1 1937, que detalló de manera cuidadosa, razonada y precisa en sus Diarios de excavación, la obra magna escrita de Emilio Gandía. En estas campañas de excavación llevó la responsabilidad directa y la dirección efectiva de los trabajos de campo —con el cuaderno en una mano y la paleta en la otra—, bajo la dirección primero de Josep Puig i Cadafalch y, más tarde, de Pedro Bosch Gimpera.
A lo largo del primer tercio del siglo XX, se le encargaron numerosas misiones arqueológicas y trabajos relacionados con el patrimonio cultural de Cataluña, entre las que cabe destacar las campañas de recuperación de las pinturas románicas del Pirineo (1919-19213), con el arranque y traslado al Museo de Barcelona de las pinturas murales (San Clemente y Santa María de Taúll, San Juan de Bohí...); así como su participación en la instalación y adecuación del Museo de Arte de Cataluña y del Museo de Arqueología de Cataluña.
En 1928 participó activamente en la creación del Servicio de Investigaciones Arqueológicas de la Diputación de Valencia, por lo que fue nombrado conservador honorario del Museo de Prehistoria de Valencia.
Fue un personaje muy importante en el nacimiento de la arqueología y museología catalanas —por la magnitud de su tarea realizada y por la incorporación de pautas de modernidad de trabajo que han perdurado muchos años—, pero la importancia de sus colaboradores (Puig y Cadafalch, Folch i Torres, Bosch Gimpera, Almagro, etc.), su procedencia y condición social y su formación autodidacta —sin titulación universitaria— fueron circunstancias que minimizaron la importancia de su obra en el contexto cultural de Cataluña en el primer tercio del siglo XX.
Desde Cataluña, la Asociación Memorial Emilio Gandía está luchando para reivindicar la figura de este setabense —tan desconocido en nuestra ciudad—, infatigable trabajador, metódico y autodidacta. Recientemente, la importancia de su obra ha sido puesta de relieve con la publicación colectiva Emili Gandia i la conservació del patrimoni cultural a la Catalunya del començament del segle xx.

GIMENO REGNIER, Eugenio (1848-1920) Eugenio.jpg

Este insigne artista setabense nació en 1848. Realizó sus estudios en la Academia de San Carlos de Valencia. Toda su vida estuvo presidida por un perseverante esfuerzo por destacar en el mundo de la pintura. Sin embargo, a pesar de que tuvo muchas menciones honoríficas en diferentes exposiciones (Valencia, 1867, 1883 y 1889; Zaragoza, 1868 y 1908; Ciudad Rodrigo, 1900; Granada, 1902; Madrid, 1889, 1902, 1904, 1906, 1908 y 1913; etc.), no fue la pintura el género al que debió su sustento, sino el mundo editorial, en el que trabajó cuarenta años.

En 1978 entró a formar parte de la prestigiosa editorial Montaner y Simón (Barcelona). En ella ilustró, entre otras, la Historia de España, de Modesto Lafuente, la Historia general de América, de Pi y Margall, y el semanario La Ilustración Artística. Posteriormente trabajó en la editorial Espasa y Compañía, y en ella ilustró Los dioses de Grecia y Roma, El Mundo Ilustrado, Gil Blas de Santillana, Cristóbal Colón, la Sagrada Biblia, La vida de San José, la Historia general de Méjico, etc.

En 1906 fue nombrado conservador de la iglesia magistral de Alcalá de Henares, en donde permaneció tres años. Finalizó su vida profesional en la Escuela Nacional de Artes Gráficas, de donde fue profesor de Dibujo litográfico y Grabado hasta su muerte, ocurrida en 1920.

Cuenta Ventura Pascual y Beltrán (Játiva biográfica, 1931, t. 3, p. 85) que entre sus notas personales se halló una copia manuscrita de la real orden de 12 de mayo de 1919, por la que se nombraba la Junta de Patronato del Museo de Bellas Artes de nuestra ciudad. El Museu de l’Almodí cuenta entre sus fondos dos obras de este insigne artista.

GOZALBES ARANDA, Francisco ( -1964) Gozalbes Vera.jpg

Inició su carrera empresarial desde abajo, como botones del Círculo Mercantil. Durante su servicio militar en Madrid contactó con el capitán Ezequiel Selgas, miembro de una familia influyente y adinerada que tenía en Xàtiva varios negocios y una residencia ajardinada que conocemos como “el Palasiet”. Francisco llegaría a convertirse en el chófer de doña María Marín de Selgas, la madre del capitán Ezequiel, que residía en el Palasiet.
La confianza de la familia Selgas en su empleado permitió que Francisco Gozalbes llegara a convertirse en el representante al frente de sus negocios en la ciudad, como por ejemplo el Hotel Españoleto y el Garaje Alameda. Precisamente estos edificios se encuentran en la Avenida de Selgas, situada en la Alameda, entre la Fuente del León y la plaza de Toros.
Al amparo de los Selgas, Francisco pudo formar su propia fortuna personal y realizó en varias ocasiones gestos de mecenazgo en la ciudad. Así, contribuyó en la construcción del parque de Selgas-Marín y prácticamente financió la mitad del colegio público Gozalbes – Vera.
Las obras del primer colegio se llevaron a cabo durante 1963-1964; pero el benefactor no llegaría a asistir a la inauguración porque murió aquel año. El centro escolar lleva su apellido y el de la mujer, Milagros Vera. La calle peatonal situada junto al colegio y que conecta el jardín Selgas con la calle del Académico Maravall también recibe el nombre de Francisco Gozalbes en homenaje a su nombre.