dissabte, 23 d'octubre de 2021

Biografías: M

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Cos
MALUENDA, Tomás (1566-1628) MALUENDA, Tomás (1566-1628)

Nació en Xàtiva en mayo de 1566. Estudió gramática, lógica y filosofía en la Universidad de València. En 1582 tomó el hábito de dominico en el convento de Llombai, desde donde mantuvo contactos epistolarios con intelectuales de la época. Fue autor de refutaciones teológicas contra Calvino cuando sólo tenía 22 años. A petición del cardenal César Baronio fue llamado por el general de los dominicos, Jerónimo Xavierre, a la Curia romana para continuar su obra de historia de la Iglesia —Annales ecclesiasticis—, trasladándose por tal motivo a Roma en 1601. Allí contrajo íntima amistad con el docto Isidoro Aliaga, años después arzobispo de València. Por encargo del papa Clemente VIII trabajó en la reforma del Misal y el Brevario, haciéndose la primera impresión de la obra en Roma en 1603. En 1605, la Sagrada Congregación del Índice le encargó, junto con los doctos cardenales Baronio y Belarmino, que corrigiera los errores de los amanuenses y de la prensa, de la Biblioteca de los Santos Padres que Margarine de la Bigne, teólogo parisino, había publicado en París en el año 1589 en nueve grandes volúmenes, encargo que cumplió con rigor y brevedad. En 1608, Isidoro Aliaga fue nombrado provincial de Aragón y nombró a Maluenda vicario provincial suyo, motivo por el cual volvió a España. Por noviembre del referido año, Aliaga fue nombrado obispo de Albarracín, y Maluenda se quedó en el convento de Predicadores de València, en el cual trabajó como historiador y profesor de Biblia. En 1610 tuvo que ir a Madrid llamado por Bernardo de Rojas —inquisidor general, cardenal y arzobispo de Toledo— para examinar y confeccionar el Índice de libros prohibidos, que se publicó en Madrid el año 1612. Trasladado Aliaga al arzobispado de València, lo nombró su consejero.

En los últimos años de su vida inició una nueva versión en hebreo de la Biblia, obra que no llegó a terminar. La mayoría de sus manuscritos se conservan en la Biblioteca de la Universidad de València. A parte de las obras mencionadas debemos destacar: De Anticristo libri IX (1604), Vida de San Pedro Mártir (1613) y Comentarios a los capítulos 2 y 3 del Génesis, así como su obra manuscrita Descripción de las antigüedades de Xàtiva. Murió a los sesenta y tres años de edad en mayo de 1628.

MANCHÓN, Antonio (s. XIX) MANCHÓN, Antonio (s. XIX)

Desconocemos las fechas de nacimiento y muerte de este grabador setabense del siglo XIX. Sabemos que realizó estudios de dibujo, pintura y grabado en la Escuela de Bellas Artes de València, ciudad en la que trabajó en el taller de Carlos Capuz, con el que aprendió a tallar en boj.

Amplió sus estudios en Barcelona, París —donde fue discípulo del grabador francés Trichon— y Londres. Se estableció, finalmente, en Madrid en donde desarrolló una intensa actividad como xilógrafo en la década de los sesenta y setenta en revistas como El Museo Universal, La Ilustración Republicana, La Ilustración Gallega, La Ilustración de Madrid, La Ilustración Española y Americana y Arte de España. Colaboró como ilustrador en gran cantidad de novelas populares y de costumbres (La plegaria de una madre, Abelardo y Eloísa, Lucrecia Borja, La mujer adúltera, Los desheredados, etc.), así como en trabajos en aucas, viñetas y orlas.

Hay que destacar, sobre todo, las ilustraciones que realizó para el Quijote editado en 1868 por Manini en Madrid.

MARAVALL CASESNOVES, José Antonio (1911-1986) maravall casesnoves.jpg

Nació el 12 de junio de 1911. Estudió el bachillerato en nuestra ciudad, y obtuvo posteriormente la licenciatura en Filosofía y Letras, Derecho y Ciencias Políticas y Económicas.

Son numerosos los méritos y cargos que consiguió a lo largo de su vida. La enumeración de algunos de ellos permitirá aproximarnos a valorar la importancia de su talla intelectual: catedrático de Derecho Político y Teoría de la Societad, en la Universidad Complutense (1946-1949); director del Colegio de España de la Universidad de París (1949-1954); catedrático de Historia del Pensamiento Político y Social de España, en la Facultad de Ciencias Políticas y Económicas de la Universidad de Madrid (1955); catedrático asociado de la Universidad de la Sorbona (1969-1971); profesor de la Universidad de Minnesota (1978-1981); miembro, desde 1963, de la Real Academia de la Historia; presidente de la Asociación Española de Ciencias Históricas (1969-1974); miembro de gran cantitad de organizaciones y colaborador de innumerables revistas nacionales e internacionales (Hispanic Society of America, Hispanic Review, Bulletin Hispanique, Cuadernos Hispanoamericanos, Revista de Occidente, Revista de Estudios Políticos…); participante en numerosos cursos, congresos y conferencias de todo el mundo, y doctor honoris causa de las universidades de Tolosa y Burdeos.

Es, así mismo, autor de casi una treintena de libros y dos centenares de artículos especializados en temas medievales y aspectos del pensamiento de los siglos XVI al XX, destacando de manera especial: El concepto de España en la Edad Media (1954), Velázquez y el espíritu de la modernidad (1960), Las Comunidades de Castilla, una primera revolución moderna (1963), El mundo social de La Celestina (1964), Antiguos y modernos (1966), Estado moderno y metalidad social (1972), La cultura del Barroco (1975), Utopía y contrautopía en “El Quijote” (1976), La literatura picaresca desde la historia social (1986), etc.

La importancia de José Antonio Maravall es tal que el historiador Miguel Batllori lo consideró –por su aportación a la historia del pensamiento– como uno de los dos grandes innovadores, en el siglo XX, de la historia general de España, junto a Jaime Vicens Vives, opinión compartida por historiadores de la categoría de John Elliott.

Su interés por la historia no fue un mero deseo de erudición, sino de un interés vivo por conocer y comprender el mundo a través de la investigación objectiva, pero apasionada.

Toda la vida profesional de Maravall transcurrió fuera de Valencia, pero su pertenencia a su país de origen y a su ciudad natal no fue un simple hecho anecdótico, sino, com el mismo dijo, una “experiencia vital”, “elemento de destino” que conformó su personalidad. El amor a su tierra siempre estuvo presente en él. Así, en 1985, poco antes de morir manifestó una de las más bellas frases nunca dichas sobre nuestra ciudad: “Vivir en Xàtiva era revivir el mito del centro del mundo”. Ese mismo año remitió a nuestra Biblioteca Municipal diversos libros suyos en su deseo de que se guardara en ella memoria de su obra historiográfica.

Xàtiva recuerda y honra la memoria de este humanista moderno —de trato amable y cortés, e incansable activitad investigadora y docente— en la calle Académico Maravall, que discurre entre la Bajada del Carmen y Gonzalo Viñes.

(Fotografia de Manuel Escalera, El País, 13/12/2006)

MARTÍ Y MORA, Francisco de Paula (1761-1827) MARTÍ Y MORA, Francisco de Paula (1761-1827)

Nace el 22 de abril de 1761 en la plaza de San Miguel, en la casa que hoy lleva el número 15. Sus primeros estudios los realiza en Xàtiva. En València aprendió el arte del grabado con el maestro Monfort en la Escuela de Bellas Artes de San Carlos, donde fue en 1786 premio de honor. En 1791 formó parte de la Academia de San Fernando de Madrid. Posteriormente fue socio de mérito y secretario de la Sociedad Económica Matritense, y en 1811, grabador de la Imprenta Real.

Muchas son las obras que realizó como grabador. Entre las referidas a Xàtiva debemos mencionar: el Altar Mayor de la Colegiata (1819), la Virgen de la Seo (1785), Nuestra Señora de la Consolación (1821) y la Vida y martirio de fr. Jacinto Castañeda (1796). De su obra como grabador debemos destacar también las portadas y láminas que ilustran las diferentes ediciones de sus libros; el alfabeto manual de sordomudos; retratos de gran cantidad de personajes españoles, conservados en la Sección de Estampas de la Biblioteca Nacional; láminas de la Arquitectura, de Palladio (1797); la Biblia, del padre Scío (1791); ilustraciones para la obra conmemorativa de la exaltación al trono de Carlos IV (1797), etc.

Conocedor de la técnica de la escritura abreviada a través de la obra Stenografía, de Samuel Taylor, la adaptó a la gramática castellana. Así, en 1800 publicó Stenografía o Arte de escribir abreviado, y en 1803, su obra más importante, Tachigrafía castellana o Arte de escribir con tanta velocidad como se habla y con la misma claridad que la escritura común. En 1808 publicó Poligrafía o Arte de escribir en cifra de diferentes modos, y, en 1833, ya póstumamente, Taquigrafía de la música o Arte de escribirla sin usar del pentagrama. Es también autor de Compedio del año 1806 (1805) y Compedio del año 1807 (1806), consideradas las primeras agendas de bolsillo publicadas en España.

Fue persona de gran erudición en lengua latina y conocimientos de inglés, italiano y francés. Sus inquietudes literarias lo llevaron a escribir algunas obras dramáticas como El día dos de mayo en Madrid (1813), La Constitución vindicada (1813), El mayor chasco de los afrancesados (1814), El hipócrita pancista (1820), etc., siendo de especial interés la primera de ellas por su valor documental, ya que fue testigo directo de los hechos.

La capacidad de invención e ingenio de Martí tuvo también expresión en la mejora de la pluma-fuente o estilográfica, diseñada con el objeto de mejorar el sistema taquígrafo y conseguir mayor velocidad, invento que sería difundido en 1835 por los fabricantes ingleses Schaeffer y Parker.

Los escritos y testimonios que conocemos de ellos nos muestran una persona polifacética y emprendedora; hombre de mediana estatura, más bien delgado, de mirada vivaz, inteligente, incansable en el trabajo y afable con los alumnos de su Escuela de Taquigrafía en Madrid. Con poca salud, marchó por prescripción médica a Lisboa para tomar los baños en Caldas de la Reina. El 8 de julio de 1827 murió en la capital lisboeta, donde se encuentran ilocalizados los restos de este setabense, grabador, escritor y fundador de la taquigrafía hispana. En su casa natal una lápida conmemorativa nos recuerda su memoria con estas palabras:

EN ESTA CASA NACIÓ, EL DÍA 22 DE ABRIL
DE 1761, EL ILUSTRE PATRICIO D. FRANCISCO
DE P. MARTÍ Y MORA, INVENTOR DE LA TA-
QUIGRAFÍA ESPAÑOLA Y DE LA PLUMA ESTI-
LOGRÁFICA.
SUS DISCÍPULOS, EN PRUEBA DE RECONO-
CIMIENTO Y VENERACIÓN, AL CUMPLIRSE EL
PRIMER CENTENARIO DE SU FALLECIMIENTO.
8 DE JULIO DE 1927

MARTÍNEZ BELLVER, Enrique (1875-1923) Martínez Bellver.jpg

Benefactor de la enseñanza en la ciudad, nieto del impresor Blai Bellver y sobrino de Blas Silvino Bellver. En 1906 contrajo matrimonio con Amparo Acuña, sin que la pareja dejara descendencia. Enrique trabajaba en la papelería/imprenta familiar de la calle Vallés, que llegó a dirigir al final de su vida, ya que murió prematuramente en 1923. El impresor dejó sus bienes en usufructo (los tres inmuebles de la calle Vallés) a la viuda. El testamento ordenaba que al fallecer la esposa estas posesiones fueran vendidas, y con el capital obtenido, se construyese un colegio público con su nombre.
Amparo murió en 1937. Al concluir la guerra los albaceas iniciaron las gestiones para cumplir la voluntad expresada en el legado. De este modo, el mecenazgo póstumo de Enrique Martínez Bellver hizo posible la construcción del colegio público Martínez Bellver. Con los fondos obtenidos de la herencia el Ayuntamiento compró un huerto cerrado de más de 13000 m2 sito en la calle de Caputxins. Además de la construcción del centro escolar, una parte del solar permitió contar con una calle nueva de más de 12 metros de ancho que se llamó de Ventura Pascual.
En 1959 se iniciaron los trabajos previos a cargo del arquitecto Javier Goerlich Lleó. En 1961 se iniciaron las obras que se llevaron a término en el plazo de un año. Fue inaugurado en 1962. Constaba de dos secciones separadas por sexos, con cinco unidades para las niñas y cinco para los niños. En 1963 se añadió un comedor escolar en el extremo sur del patio masculino.