diumenge, 18 d'abril de 2021

Biografías: R

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RAMÍREZ DE ARELLANO, Diego ( ? -1633?) RAMÍREZ DE ARELLANO, Diego ( ? -1633?)

Desconocemos la fecha de nacimiento. Sabemos que estudió en la Universidad de València, ampliando sus estudios después en Sevilla y Madrid, donde cambió su nombre, Alfonso, por Diego. Fue escogido para acompañar a los hermanos García Nodal en la expedición que en 1618 marchó al estrecho de Magallanes buscando seguridad para las flotas que iban de España a Filipinas. En este viaje reconoció el estrecho, denominando isla de Xàtiva en la actual Tierra de Fuego, cambio impuesto por Felipe V. Descubrió otro estrecho, el de San Vicente –hoy canal Beagle–, haciendo una descripción de sus puntas, dando a una de ellas el nombre de Cabo Setabense, y al grupo de islas más meridional del continente americano, Diego Ramírez.

Finalizado su viaje escribió la obra: Reconocimiento de los estrechos de Magallanes y San Vicente y algunas cosas curiosas de navegación (1621), manuscrito existente en la Biblioteca Nacional, que contiene observaciones sobre mareas, corrientes, métodos de navegación, etc. de gran importancia en su época.

Por sus méritos fue nombrado por el rey Felipe III cosmógrafo real y piloto mayor de la Casa de Contratación (1620). Se desconoce también su fecha de muerte, anterior a 1633.

REIG ARMERO, Ramir (1936-2018) Reig.jpg

Nació en Xàtiva el 5 de abril de 1936, poco antes iniciarse la guerra civil; y murió en Valencia a los 82 años. Durante la posguerra ingresó muy joven en el noviciado jesuita. Después de hacer estudios de Filosofía, Magisterio y Teología fue ordenado sacerdote en Torrent en 1968. Realizó trabajo pastoral y docente en varias instituciones de Valencia y como cura-obrero ejerció el cargo de consiliario de comunidades cristianas y fue asesor sindical. Reig fue un sacerdote comprometido con los barrios obreros. En 1970 el Tribunal de Orden Público lo procesó por ayudar a imprimir unos panfletos contra la dictadura. Tuvo una participación activa en la organización del sindicato CCOO del País Valenciano, cuya Biblioteca de Ciencias Sociales (aprox. 3500 volúmenes) recibe su nombre. Publicó cerca de una docena de libros, la mayoría ensayos. Se interesó por la figura del escritor Vicente Blasco Ibáñez y especialmente por diversos aspectos de la economía valenciana, como las grandes aventuras empresariales del siglo XX. La Biblioteca de Xàtiva cuenta con las obras: Obrers i ciutadans, Blasquisme i moviment obrer (1982), y Feixistes, rojos i capellans (2004).
Ramiro Reig fue profesor de Historia Económica de la Universitat de València y miembro del Consell Valencià de Cultura. Siempre mantuvo el contacto con su ciudad, donde publicó en varias ocasiones en los libros de feria. Cabe destacar su artículo “El desafío setabense” en Játiva en agosto 1968, una magnífica visión sobre la Xàtiva de la época, ilustrada con numerosas fotografías de Adolfo García, cuyo contenido irritó al Ayuntamiento de la dictadura. En él decía Ramir Reig: “Xàtiva si es algo o quiere ser algo, debe ser una voluntad común”.

RIBERA, José de (1591-1652) RIBERA, José de (1591-1652)

José Ribera nació en Xàtiva en 1591, siendo bautizado el día 17 de febrero en la parroquia de Santa Tecla, tal como consta en la partida de bautismo encontrada por Gonzalo Viñes, archivero de la Seo y cronista de la ciudad, deshaciendo un error que lo creía nacido en el año 1588. Su padre se llamaba Simón Ribera, zapatero de profesión, y su madre, Margarita Cucó.

Son abundantes las fuentes documentales y bibliográficas que nos hablan de muchos aspectos de la vida y obra de Ribera, pero no tenemos ninguna información sobre su niñez y juventud, desde el día de su bautismo hasta 1611, momento en el cual ya se encontra en Italia. Sin duda, muy pronto mostró dotes excepcionales para el dibujo y la pintura, que en aquella época vería en tantos retablos de las iglesias y conventos de Xàtiva, en ese momento segunda ciudad del reino. La prematura muerte de su madre, incluso de su madrastra, sería el motivo por el cual marchó con pocos años a València, donde tenía parientes, y en ella aprendería el oficio, puede ser que en el taller de Ribalta, el mejor pintor del momento.

En 1611, con tan sólo 19 años, Ribera se encontró en Italia, donde ya es un pintor de alta consideración. No quiso volver nunca más a España, pero siempre se mostró orgulloso de su origen, añadiendo su nombre, en italiano (Jusepe de Ribera o lo Spagnoletto), los gentilicios español, valenciano y, en alguna ocasión, setabense (en el cuadro la Adoración de los pastores, “español, valenciano de la ciudad de Xàtiva”), lo que nos muestra claramente su amor y añoranza a su tierra.

Residió primeramente en Roma, donde entró en contacto con la pintura tenebrista de Caravaggio. Su talento y el prestigio de su obra fue tal que ingresó como miembro de la Academia de San Lucas. En 1616 marchó definitivamente a Nápoles, capital del virreinado perteneciente en ese momento a la Corona de España. En esta ciudad, donde realizó casi toda su obra, contrajo matrimonio con Catalina Azzolino, hija de un acaudalado marchante y pintor, con la cual tuvo almenos cinco hijos. Personaje de gran actividad, trabajó para congregaciones religiosas, nobles y virreyes (duques de Osuna, Monterrey, Alba), que le dispensaron su protección.

La pintura de Ribera es el resultado de un profundo interés y estudio de la Antigüedad y del Renacimiento. Con gran dominio del dibujo y austeridad en la composición capta —con trazo vigoroso e imágenes sólidas, alguna vez con realismo crudo— las emociones, los sentimientos y los afectos. Este interés por la autenticidad lo lleva al naturalismo, donde, en una concepción iconográfica innovadora, eleva a la gente más pobre y humilde de la calle a protagonizar sus cuadros (santos, filósofos, profetas), pero dándoles inteligencia y cordialidad. Nadie como él ha sabido mostrar las cualidades de la piel, el moldeado del rostro y las manos, la decrepitud humana y la representación de los viejos. Injustamente ha estado tratado por la historia del arte al considerarlo pintor de la fealdad —nada más lejos de la realidad para quien conozca su obra— y la obscuridad —ignorando de ella la calidad de la luz, y el color y la luminosidad, que irán ganando terreno al inicial tenebrismo.

Dos fueron básicamente los temas de su producción: la mitología, consecuencia de la influencia de la cultura clásica, y, sobre todo, la pintura de exaltación religiosa, expresión del poder de la Iglesia católica de la Contrarreforma en los países mediterráneos, y cliente.

Entre su extensa producción debemos mencionar obras como: San Jerónimo (1626), San Andrés (1630), la Inmaculada Concepción (1635), el Sueño de Jacob (1639), el Martirio de san Felipe (1639), la Adoración de los pastores (1640), la Magdalena penitente (1641), Santa Agnés (1641), El patizambo (1642), San Sebastián (1651), etc. En el Museo de l’Almodí tenemos de Ribera la obra San Matías, propiedad del Museo del Prado, en depósito en él desde 1924.

Así mismo, debemos destacar la importancia de Ribera como maestro del grabado (Martirio de san Bartolomé, Silene ebrio) e insuperable dibujante.

Con problemas de salud, dificultades económicas y afligido por la seducción de la cual fue objeto su hija Margarita por parte del virrey Juan José de Austria, murió el 3 de septiembre del año 1652.

En la actualidad, la obra del artista setabense más universal está considerada a la altura de Velázquez, Murillo, Zurbarán o Goya. Xàtiva lo recuerda con una escultura de Luis Gilabert (1891) en la plaza del Españoleto, donde se encuentra también el ambulatorio del mismo nombre, y con el Instituto de Enseñanza Secundaria José de Ribera, y con dos premios institucionales: el nacional de pintura y la bienal de grabado.

RIDOCCI, Matilde (1843-1922) RIDOCCI, Matilde (1843-1922)

Nació en Xàtiva el 12 de septiembre de 1843. Inició su trabajo de docente en la escuela de primera enseñanza de Teulada (Alicante). En 1869 tomó posesión de la plaza de segunda maestra de la Escuela Normal Superior de València. Por motivos familiares volvió a Xàtiva, donde tomó posesión en 1878 de una plaza de enseñanza primaria. En 1899 fue nombrada profesora numeraria, por oposición, de la Escuela Normal de València, y en 1900, directora de ésta.

Publicó diversas obras sobre enseñanza que fueron premiadas y declaradas de texto para las escuelas normales y de primera enseñanza: Nociones de Higiene privada general para las Escuelas Normales y Superiores de primera enseñanza (1876), Nociones de Higiene privada general, al alcance de los niños, para las escuelas elementales (1876), Nociones de Física, Química e Historia Natural para las Escuelas Normales (1901), Urbanidad para Escuelas Normales, etc.

Entre los hechos mas recordados ligados a su trabajo como docente hay que destacar la audiencia que tuvo con el monarca Alfonso XII, resultado de la cual las maestras obtuvieron la equiparación salarial respecto a los maestros.

Fue persona discreta, muy querida por la gente y amante de las artes (practicó la pintura, el dibujo y la poesía). Su muerte, acaecida el 24 de julio de 1922, fue muy sentida, y la ciudad se lo reconoció dándole su nombre a la calle donde nació. En el número 4 de esta figura una lápida de mármol blanco con la siguiente inscripción:

EN ESTA CASA NACIÓ
EL 12 DE SEPTIEMBRE DE 1843
D.ª MATILDE RIDOCCI GARCÍA
EX DIRECTORA DE LA NORMAL
DE VALENCIA
MUJER DE EXTRAORDINARIO
TALENTO Y DOTES ARTÍSTICAS
FALLECIÓ EL 24 DE JULIO DE 1922
RECUERDO DE SUS COMPAÑERAS
DISCÍPULAS Y ADMIRADORAS

RUBIO GOULA, Francisco (1865-1930) IMAGEN XÀTIVA ANTIGUA..jpg

Nació el 9 de noviembre de 1865 en el seno de una familia acomodada dedicada al comercio de vinos, alcoholes y arroces, negocio en el que pronto participó y dio notable impulso. Años más tarde creó el suyo propio, dedicándose a la industria y comercialización de colas, abonos y harinas.
En 1895 tomó a su cargo la Consignación de Vapores Transatlánticos para las Antillas, desarrollando a gran escala la exportación de vinos a Cuba. Posteriormente constituyó la sociedad Carbonífera del Mediterráneo, para la exportación de carbón de Teruel, y fue contratista de las obras de la fachada del Ayuntamiento de Valencia. Ostentó cargos en los consejos de administración de la Compañía de Cementos Portland, los Doks Comerciales de Valencia y la Cooperativa Valenciana de Electricidad, en cuyas entidades participó económicamente. Y, por su solvencia y seriedad comercial, su firma destacó en el mundo bursátil y financiero.
Fue propietario del semanario local El Demócrata y, durante algún tiempo, de los diarios valencianos El Correo y La Correspondencia de Valencia.
Pero Francisco Rubio no fue solo un importante empresario y un activo comerciante y financiero, destacó también en la vida política. Demócrata de corazón, se afilió al Partido Liberal —dirigido por José Canalejas—, y obtuvo acta de diputado al Congreso, por el distrito electoral de Xàtiva, en 1905 y 1910. Muerto Canalejas, se adscribió al Partido Liberal Democrático —dirigido por Manuel García Prieto, marqués de Alhucemas—, y triunfó en las elecciones de 1916, 1918 y 1923.
Llegada la dictadura de Primo de Rivera (1923-1930), trabajó por el restablecimiento de las libertades constitucionales y entabló relación con Alcalá Zamora, a cuya política parecía dispuesto a adherirse cuando la muerte le sobrevino el 29 de mayo de 1930.
Este hecho provocó un profundo eco en la prensa de la ciudad (El Demócrata, núm. 492, 7 de junio de 1930), que ensalzó no solo la trayectoria empresarial y política de don Paco —como cariñosamente se le conocía en Xàtiva—, sino también sus virtudes humanas: modestia, nobleza, laboriosidad, generosidad... Emilio Barberá, director de este semanario, escribió en ese número: «Ha muerto el jefe y, ante su tumba, desolados, renovamos nuestros votos de afecto y prometemos practicar sus enseñanzas, su credo político, sintetizado en las palabras: Amor, Libertad y Democracia».
Según el cronista de la ciudad, Agustí Ventura, la calle Francisco Rubio (antes situada en el primer tramo de la Corretgeria, y hoy entre la plaza Poetas Setabenses y calle La Reina) está dedicada a la figura de un ilustre médico setabense del siglo XVIII, también con este mismo nombre, que fue catedrático de la Universidad de Valencia. Nos hallamos, de esta manera, ante un gran olvido histórico de la ciudad: el de un importante empresario y, a su vez, político setabense de mayor altura de la Restauración borbónica, cinco veces electo al Congreso de Diputados.