domingo, 28 de mayo de 2017

El fondo antiguo de la biblioteca

Una de las secciones de mayor interés de nuestra biblioteca es su Fondo Antiguo, constituido por 4000 obras impresas entre los siglos XVII y primer tercio del XX. La incorporación a ella de otras bibliotecas existentes anteriormente (Biblioteca Popular de la Segunda República, Biblioteca del Ateneo Popular, Biblioteca Médica del Antiguo Hospital Municipal, etc.) o de numerosas donaciones particulares (familias Roca, Sanchis, Artigues, Reig, Lemos, etc.) han creado un valioso fondo bibliográfico, del que son muestra los ejemplos que vemos a continuación, y que formaron parte de la exposición “El Fondo Antiguo a la Biblioteca Municipal” (Casa de Cultura, abril y mayo de 2002).


Detalle del frontispicio de Roma sotterranea (Roma, Gugliemo Facciotti, 1632), obra del eclesiástico Antonio Bossio. Este rarísimo libro de antigüedades cristianas contiene más de medio millar de bellísimos grabados calcográficos de un marcado sabor renacentista.


Tractatus de effectibus immemorialis praescriptionis et consuetudinis (Valencia, Francisco Mestre, 1690) es obra del jurisconsulto setabense Joan Baptista Trobat (1633-1701). Este libro fue recuperado por Sarthou de una papelera en 1937.


La Historia general de España, del padre Juan de Mariana, es la obra de mayor envergadura de Benito Monfort, uno de los mejores impresores valencianos. Con preciosa composición tipográfica y bellos grabados iniciales fue impresa entre 1783 y 1796.


Grabado del frontispicio de la obra Introducción a la Sagrada Escritura (Madrid, Benito Cano, 1795), de Bernard Lamy. El clasicismo del período se muestra incluso en la ilustración de los libros religiosos, como este delicado grabado en talla dulce.


Portada de la primera edición (1803) de la Tachigrafía castellana, del setabense Francisco de Paula Martí (1761-1827), con un bello grabado realizado por él mismo alusivo a la celeridad del método taquigráfico.


Durante el segundo tercio del siglo XIX adquirió importancia la encuadernación a la catedral, en la que se estampa en seco sobre la piel (gofrado) motivos góticos propios de la estética del Romanticismo.


La xilografía con la técnica a contrafibra adquirió gran importancia a lo largo del siglo XIX , sobre todo para los temas costumbristas y satíricos, como los que el Semanario Pintoresco Español publicó entre 1836 y 1857.


La editorial española más importante de finales del siglo XIX fue la barcelonesa Montaner y Simón. Una de las obras que publicó fue La Creación. Historia natural (1872-1876), de la que observamos la cromolitografía de la anteportada.


La creciente producción editorial y la necesidad de realizar libros a precios más económicos producirán la encuadernación industrial en tela con planchas y cromolitografías, como María (Barcelona, E. Domenech, 1882), de Jorge Isaacs.


Entre los libros de tema valenciano publicados a lo largo del primer tercio del siglo XX hay que destacar la Geografía general del Reino de Valencia (Barcelona, Alberto Martín, ca. 1920), en la que participó Carlos Sarthou Carreres.


Prometeo fue una de las pocas editoriales importantes existentes fuera de Madrid y Barcelona durante las primeras décadas del siglo XX. En ella publicó sus obras Blasco Ibáñez, uno de los escritores más populares del momento.


Entre las publicaciones de mayor difusión e interés a comienzos del siglo XX hay que señalar los entrañables libros escolares: lecciones de cosas, compendios, narraciones, manuscritos, lecturas, nociones, enciclopedias…